wewerwe

werwerwer

miércoles, 12 de agosto de 2009

El niño melodioso muerto en mi mucho antes que me corte el hacha.


Foto: La Maga.


"Es decir que ora me diera cuenta de hallarme de pronto desnudo entre una multitud que ve mi desnudez, ora mis manos se cubriesen de hojas con las que tuviese que vivir, que atarme los zapatos, sostener el cigarrillo, abrir la puerta, rascarme; ora que él mismo espontáneamente supiera lo que yo no soy sino en el fondo y riera al verme así... ora que yo viera y sintiera mi sexo eternamente devorado por los peces; ora que una amistad súbita me permitiera acariciar hasta el espasmo los sapos, los cadáveres, al evocar estos suplicios -y otros- mi muerte corre peligro de ser el conocimiento de mi verguenza aparecida en el juego de las manifestaciones más temidas frente al ser amado." "El niño transformado en caimán teme que un destello cualquiera proveniente del interior de su cuerpo o de su propia conciencia lo ilumine, enganche su caparazón escamoso el reflejo de una forma y lo haga visible a los hombres..." Desenmascarado, se convierte en él mismo. La metamorfosis que le amenaza sin tregua es esas revelación constituyente que se operó un día por mediación de otro y que puede repetirse a cada minuto. J. P. Sartre.

2 comentarios: